Historias de una Familia molona

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Esta semana ha sido muy rara. Con tantos días de fiesta, puente incluido y con un tiempo de perros.

Así que decidimos introducirnos en el mundo del washi-tape o más bien del guachi-tei como dice el Niño Molón.

Como nos gusta el peligro y somos muy intrépidos nos lanzamos sin salvavidas ni nada, esto es, de manera autodidacta, a realizar una pequeña obra artística muy “handmade”. Y aprovechando que ya está aquí mismo el Dia de la Madre, nos volvimos locos haciendo manualidades para las abuelitas y la madrina.

Primero, nos aprovisionamos con los materiales (como no tenía mucho tiempo tiré por el camino del medio y me fui a lo fácil, a Pórtico que aunque no es una tienda especializada, al menos está cerca de casa y nos hizo el apaño)

Luego, comenzamos el experimento: pega por aquí, corta por allá…

La verdad es que la cosa empezó a coger forma y color…

y con un marquito del Ikea y una foto entrañable o un dibujo made in el Niño Molón y un poquito de imaginación y cariño, el éxito está asegurado.

Compartimos tiempo juntos y la ilusión de hacer algo por esas personas tan importantes en nuestras vidas.

Además, pasamos un rato muy divertido sobre todo cuando el Niño Molón dijo: “Mamaaa! no me puedo quitar el guachi-tei de la cabeza”.

El resultado puede que no sea muy profesional pero desde luego ninguna otra abuela o madrina va a tener un regalo más original y además edición limitada!

Regalito para la Madrina

Ahora falta saber qué regalito me va a caer a mí. En fin será ¡sorpresaaaa!

Aunque este ratito que pasamos juntos el Niño Molón y yo no lo cambio ni por todo el oro del mundo.

Y vosot@s, ¿qué tenéis pensado hacer por el Día de la Madre?


Todos los años (bueno, en realidad desde el año pasado que el Niño Molón empezó el cole de mayores) toca celebrar la semana cultural del cole y por tanto, el tradicional espectáculo donde actúan los pequeños demonios angelitos de tres y cuatro años. Imaginad la escena…

Pues bien, cada clase prepara un pequeño baile y poesía para deleite de padres, abuelitos, tíos y demás familia.

Eso sí, en la circular que te envía la dirección comunicándote con que disfraz has sido agraciado este año, viene bien clarito que no más de dos familiares por niño, pero al final allí se junta toda la prole cual familia de gitanos, con el Pápa, la Máma, el Chuli, el Pai y el Cabra…

En fin, son de estas cosas con las que no puedo, como con la recogida del cole los viernes (único día que puedo ir yo, ya que el resto no me da tiempo por el trabajo), aquello es peor que un 7 de enero en la puerta de El Corte Inglés en plenas rebajas…. Pero ¿qué se piensan? Que se van a quedar con sus niños mElones allí?

Bueno, vamos al grano que me enciendo y este es un post DIY y no de blogterapia, jeje!

Cada clase hace dos funciones en la que la mitad hace una y la otra mitad hace otra distinta, imagino que es mejor coordinar a dos grupitos de doce niños cada uno que no a uno solo de veinticuatro…

El misterio está en por qué siempre me toca a mí el disfraz más difícil!!! El año pasado fue vestido de salsero fucsia (ya contaré esa historia, que también es muy DIY).

Pues bien, este año nos ha tocado la función de Los Fruitis, ¿os acordáis de esos dibujos animados? Como el cole celebra sus 25 años, han pensado en que las funciones de los peques estén inspiradas en los dibujos animados de aquella época. Así que vamos a por la Fruti-Fresa!!

Lo primero fue encontrar los materiales, si pensabáis que esto era de libre elección, os equivocáis… Las instrucciones eran claras: tela de foam, con medias y zapatillas tipo Victoria del color de la fruta y un tocado en la cabeza haciendo del rabito de la fruta en cuestión.

Pues nada, una vez descubierta la tienda de telas del barrio donde todas las mamás van a comprar como locas para hacer los disfraces a sus hijos, allá que nos fuimos a pedir con cara de habernos comido un limón un cacho de ¿foam? para hacer una fresa y un poco de fieltro para las hojitas verdes. Menos mal que la dependienta ya debe tener experiencia en esto y nos dio todo con la medida suficiente para hacerle el traje al Niño Molón, de hecho nos comentó que el del disfraz de plátano ya había pasado por allí.

El siguiente paso era sencillo, encontrar en internet la manera de hacer el traje con estas manitas y voilà! Una web de una trendy-mum que como buen alma caritativa tenía disfraces para todos los gustos y allí estaba mi fresa (disculpad que no ponga fotos de su trabajo porque entonces mi fruiti-fresa quedaría a la altura del betún).

Así que, con una motivación de la leche al sentirme trendy-mum sin haber pasado por ningún taller ni de washi-tape ni de otras lindezas handmade, me dispuse a coger las tijeras, la aguja y el hilo.

La cosa fue tomando forma y color, mucho color…

  

Y por fín llego el gran día… Muchos nervios antes de la actuación y muchos niños revoloteando disfrazados de fruta…

Ay! que muchos estáis pensando en que haríais un gazpacho… pero no, no se puede, aunque estén para comérselos ;

Y como no podía ser de otra forma, una vez acabado el disfraz de fresa… A disfrutar de la función!!!

¡Colorín, colorado este post DoItYourself se ha acabado!

*Si quieres ver el álbum completo puedes hacerlo en Facebook


En la época de mi madre, las ecografías ni existian así que tocaba esperar hasta el dia P (de parto). En mi época, se empezaban a estilar las ecografías 3D y ahora, parece ser que lo último son las ecografías “emocionales“, esas en las que puedes ir con toda la familia a ver la carita del bebé y empezar a sacarle parecidos… que si la nariz de papá, las orejitas de mamá… sin temer que te echen de la consulta por llenarla de babas al ver a tu bebé que en realidad se parece más a un alien, siendo realistas.

Pues bien, acabo de descubrir lo más cool en fiestas prenatales y no, no me estoy refiriendo al típico Baby Shower, que poco a poco va calando en España.

Vamos a hablar de las Gender-Reveal Party, o lo que es lo mismo (pero no tan cool en español) las fiestas “¿niño o niña?”.

Sí, ya sé… es una traducción un poco libre pero la verdad es que no he encontrado ninguna mejor… ¿alguna idea?

Pues bien, este tipo de fiesta es el último grito en New Yor y alrededores (o sea, en los USA de toda la vida) y se trata nada más y nada menos que de organizar un fiestón con todos los amigos y familiares de los futuros papás para que al más puro estilo de los Oscar de Hollywood podamos saber el sexo del bebé.

El proceso es bien simple: hacia la semana 20 de embarazo, la mamá se hace la ecografía de rigor en la cual ya se puede saber con bastante exactitud el sexo del bebé. Pero en lugar de que sea el médico el que te lo diga ahí, con nocturnidad (recordad que el cuarto de ecografías está oscuro) y con alevosía y a bocajarro, éste guarda el ansiado resultado en un sobre que se entregará sin abrir al señor pastelero.

¿Y qué pinta el pastelero en todo esto? Pues mucho, claro. Y más ahora que están de moda los cupcakes y todos esos dulces tan elaborados y en ocasiones hasta rococós.

El señor pastelero es el encargado de custodiar el gran secreto hasta que al cortar la tarta que nos prepare para la party sepamos si es azul o rosal.

Y ahora viene lo bueno, los papás más cool se encargan de organizar la fiesta que desvelará el sexo del bebé ante todos sus allegados.

Para ello, desplegarán sus mayores habilidades demostrando que el título de Trendy Parents hay que empezar a sudarlo desde los primeros meses de embarazo y dejar el listón muy alto para las siguientes parejas de amigos (porque sabemos que esto de los embarazos es contagioso y en cuanto se preña uno, al final caen dos o tres más, es lo que yo llamo efecto viral).

Así que es la hora de sacar rollos y rollos de washi-tape y todas las ideas posibles de Pinterest para decorar la casa con banderines, blondas, posavasos, tarjetas recordatorios… hasta tarjetitas para hacer las quinielas previas al desenlace del misterio.

Y tachánnnnn! por fin descubrimos si el bebé será niño o niña… eso si el señor pastelero no se confunde, ¿os imagináis la cara de los papás el día del nacimiento?

Por cierto, no  hay que olvidar que para que la fiesta sea más cool todavía, hay que tuitear y actualizar el status en Facebook y si es posible retransmitirlo en streaming, no vaya a ser que tu tia-abuela que está en el pueblo se pierda tan magno evento.

 

No sé vosotros, papás chulos y mamás cool, pero yo, la verdad, es que no tendría la paciencia necesaria para esperar a la fiesta para saber el sexo del bebé, de hecho en mi caso desde la primera ecografía ya estaba preguntando si se veía algo (y se vio, claro que se vio! para algo parí un niño melón molón) pero hasta entonces estuvimos haciendo nuestras quinielas.

Y vosotros, ¿hicistéis quinielas sobre el sexo del bebé? ¿Quién gano? Animaos a contarnos vuestra experiencia. Os esperamos!

 



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