1, 2, 3… Probando

Si alguna vez me he preguntado cómo sería ser madre y lidiar con tres hijos, hoy he podido hacer la prueba y experimentar en mis propias carnes como sería ocuparse de un bebé de 6 meses, otro de 2 años y un tercer niño de 5 años.

Hoy hemos tenido que hacer de “canguro” improvisado de los hijos de los padrinos del Niño Molón y allí que nos hemos plantado en su casa a las 8,30 de la mañana.

Ni que decir tiene que he tenido un ayudante de lujo, pues el Niño Molón con sus cinco años (y medio) ya es todo un hombreton.

De todas maneras, aunque el día ha sido muy tranquilo he podido aprender alguna lección que otra y recordar viejos tiempos.

Lección 1: Todos los niños se levantan con una sonrisa que hace que merezca la pena el día. Da igual que tengan 6 meses, 2 o 5 años.
No sé en que momento los mayores perdemos la facultad de levantarnos con esa sonrisa, pero deberíamos intentar recuperarlo porque con una sonrisa, el día se ve de otro color.

Lección 2: Todos los niños necesitan que les dediques su tiempo. Y si te juntas con tres, irremediablemente ese momento coincidirá y creerás que el caos acaba de comenzar en el mismo momento en que estén todos despiertos.
Pero tranquilidad, sólo hay que tener un poquito de paciencia y probar a atender en orden de mayor a menor capacidad de razonamiento. A mí me ha funcionado🙂

Lección 3: Con tres nunca estas solo. Se me había olvidado ya lo que era no tener intimidad ni para ir al baño, así que otra vez he recordado lo que es hacer pipí acompañada, en este caso muy acompañada.

Lección 4: El amor no tiene edad y los celos tampoco. Da igual que seas tan pequeño que cuando crezcas no te acuerdes, o lo suficientemente mayor como para entender y razonar. Los celos son los celos y siempre están ahí.

Ninguno de los tres se quitaba ojo de encima por si el resto se llevaba más atenciones.
Desde el mayor con 5 años, pasando por el de dos y por ultimo el bebé de 6 meses, reclamaba ser el centro de atención a su manera.

Así que me he visto haciendo las mismas monadas (si, si, al más puro estilo mona Chita) a los tres consecutivamente. Todo un “show”.

Lección 5: Lo mío es mío y lo tuyo también.
Que sí, que está muy bien eso de compartir como hermanos, que compartir es vivir y que compartida la vida es más y bla, bla, bla…

Pero lo cierto es que las personas somos egoístas por naturaleza y los padres seremos los encargados de luchar contra los instintos más básicos y tratar de enseñar a nuestros hijos a jugar interactúando con los otros niños y sobre todo con sus pertenencias.

Lección 6: La ley del Silencio. Ese momento en el que por fin piensas que la tranquilidad ha llegado a tu vida como madre y justo cuando empiezas a saborearlo saltan todas las alarmas porque tanto silencio nunca, nunca puede ser bueno.

Lección 7: La técnica de la llave inglesa. Hay cosas que nunca se olvidan como montar en bicicleta y la técnica de la llave inglesa a la hora de dar de comer.

Nada como una buena llave para inmovilizar brazos y piernas que parecen que se multiplican exponencialmente según la cuchara llena de puré se va acercando a la boca.

Esta técnica solo podrá llevarse a cabo por expertos en niños “mal comedores” para que al ponerla en practica se consiga el éxito deseado.

Lección 8: Tacones vs. Niños. Los tacones no son los mejores amigos de los niños. O mejor dicho, de las madres.

Mientras seas madre de niños menores de cuatro años, olvídate. Bye bye tacones!

Otra de las cosas que también había olvidado es que andar de aquí para allá, detrás de los niños, que si recogiendo los juguetes tirados, que si agachandote, cogiendo en brazos a uno y a otro y corriendo una maratón pasillo arriba, pasillo abajo, los tacones (o cuñas o cualquier zapato que te eleve del suelo más de dos centímetros) no son los mejores aliados.

Así que vivan las manoletinas y las snickers! Que además ahora son de lo más cool (o eso dicen…)

Lección 9: Los besos de los hijos son los más dulces que hay.
Hay besos de muchas clases. Los hay apasionados y los hay tristes, los hay de despedida y de bienvenida, hay besos de amigos y de Judas.
Pero entre todos los besos que pueda haber, sin duda, los de un hijo son los más dulces que se puedan recibir.

Lección 10: La maternidad es una experiencia maravillosa.
Con sus luces y sus sombras. Con sus noches en vela y sus días eternos. Con uno, dos, tres o los que vengan.

La maternidad es un contrato indefinido sin periodo de prueba en el que poder valorar si se es valido para el puesto de m(p)adre, en el que el ascenso ya lo tienes ganado, el sueldo se mide en besos y la jornada laboral es muy flexible y las vacaciones y días libres… Que os voy a contar yo…

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6 thoughts on “1, 2, 3… Probando

    • Está “maternalmente” comprobado que una vez que tienes un hijo ya no hay vuelta atrás y que se vive con igual intensidad el cambio de pañales, los biberones, los silencios sospechosos y la compañía en el wc, con uno, dos o tres… jajaja!

      Y por mucho tiempo que pase, una madre siempre está en forma😉

      Un besote!

  1. Precioso, me ha encantado. La primera lección, la de la sonrisa, me ha dado qué pensar, y es q es muy cierto.
    Eso sí, me he quedado con las ganas de saber más de esa llave inglesa, aunque de momnto.no la necesito, jeje.
    Un besazo

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